El terror japonés tiene una capacidad única para cautivar y a la vez perturbar en lo más profundo de nuestras mentes, al despojarnos de ese raciocinio lógico que nos acompaña día a día, para adentrarnos en un abismo donde abunda lo extraño y lo grotesco. Uzumaki de Junji Ito, es claramente uno de los mejores exponentes de este estilo de historias. Una obra sin igual que mezcla el horror y el surrealismo de una manera magistral.
Esta historia, que originalmente proviene de un manga, nos adentra en los rincones más oscuros de un pueblo que lleva una vida aparentemente tranquila; hasta que, fenómenos extraños empiezan a ocurrir a causa de la aparición de unas misteriosas espirales que llevarán a sus habitantes a la locura y la perdición. Un excelente manga que no solo destaca por lo bizarro de su historia; sino también, por su bellamente grotesco arte que logra provocar inquietud en quien lo lea.
Este año, Adult Swim nos trajo la tan esperada adaptación de esta obra de culto, una serie que prometía adaptar de manera magistral la obra original en tan solo cuatro capítulos de media hora de duración; pero que, lastimosamente se estrella debido a los conflictos de intereses que hubo a la hora de su concepción. En esta reseña exploraremos cuales fueron esos errores que terminaron de sepultar nuestras esperanzas de ver esta obra bien adaptada.
Actualmente puedes ver los cuatro capítulos de Uzumaki en la plataforma de Max en japonés subtitulado y con su correspondiente doblaje.
Historia: un terror muy poco convencional
Uzumaki es la adaptación del manga homónimo que fue publicado en el año 1998 por la revista seinen Big Comic Spirits. Su autor es Junji Ito, mangaka mundialmente reconocido por escribir historias de terror donde se mezclan elementos cotidianos, cómicos, grotescos y surreales para cautivar u horrorizar al lector. Su arte se basa en la belleza de lo grotesco y lo bizarro; lo cual genera cierta sensación de inquietud cuando uno lee sus obras. El anime realizado por Adult Swim es un intento por adaptar el manga en su totalidad.
La trama nos cuenta la historia de un pequeño pueblo costero ficticio llamado Karouzu, en donde vive la protagonista Kirie Goshima, junto a su familia y su novio Suichi Saito. A pesar de llevar una vida sencilla, ambos personajes se ven envueltos en una extraña maldición, cuando repentinamente los habitantes del pueblo empiezan a obsesionarse con la aparición de unas misteriosas espirales. La primera víctima en caer en esta maldición es el padre de Suichi, quien comienza a obsesionarse de forma enfermiza con las espirales que hay dentro de su casa. Más pronto que tarde varios de los habitantes del pueblo van cayendo en dicha maldición; a la vez que cosas extrañas y surreales comienzan a suceder.
A lo largo de los capítulos las vidas aparentemente tranquilas de Kirie y su novio Saito se verán envueltas en situaciones grotescas, surreales y bizarras que pondrán a prueba la cordura de los muchachos, en especial cuando los demás habitantes del pueblo empiecen a perder la cabeza por los extraños fenómenos que ocasionan las espirales.
Personajes y actuaciones: el principio de la paranoia
Los personajes de Uzumaki son simples y sencillos. Todos cumplen una determinada función. Kirie la protagonista, una joven estudiante de 18 años sirve como nexo entre el espectador y los sucesos que irán ocurriendo en la historia. A través de su perspectiva conoceremos la enfermiza obsesión que irá acabando con cada uno de los habitantes del pueblo.
Suichi Saito, el novio de la protagonista; es quien de inmediato tejerá los cabos de los fenómenos extraños que ocurren en el pueblo actuando como la conciencia de Kirie al mostrarle que nada está bien a su alrededor. Conforme más avanzan los capítulos, este personaje irá desarrollando cierta paranoia hacia las espirales.
Por otra parte, los demás habitantes también cumplen una sola función; que será la de mostrar al espectador la locura que se irá cerniendo sobre ellos una vez que las espirales hagan su aparición.
Cinematografía y sonido: una espiral de decepciones
A pesar de ser una serie muy esperada por los fans, y que prometía ser la adaptación definitiva de este manga; la verdad es que a Uzumaki se le debe de ver como una serie en la que la animación brilla por todo lo alto en su primer capítulo, pero que después se apaga en los siguientes capítulos. Es como si el estudio se hubiera gastado todo el presupuesto para animar el inicio de la serie y lo demás fue saliendo con lo poco que les quedó.
El primer capítulo que fue animado por el estudio Fugaku, tiene una animación muy buena y sobresaliente. Su estilo se basa en mantenerse fiel al manga trasladando el estilo gráfico de los paneles en blanco y negro a la animación. Así también, se hace uso de varias técnicas de animación entre las que se mezclan el motion capture, el CGI y la animación tradicional. Dando como resultado un episodio con mucha calidad cinematográfica.
Esta calidad se puede notar en las animaciones de los movimientos de los personajes, que por momentos se asemejan a una película 3D, así como también el altísimo nivel de detalle en los escenarios, como lo son, por ejemplo, el movimiento del cabello de los personajes al mecerse con el viento; así como también los efectos de las espirales, los cuales logran transmitir la misma inquietud que generan en el manga.
Lamentablemente en el segundo capítulo la animación tiene un bajón de calidad muy exagerado que estos detalles son prácticamente simplificados y los movimientos bastante acartonados. Este capítulo y los siguientes fueron animados por el estudio Akatsuki, quienes a diferencia del anterior estudio, no poseían la suficiente experiencia y recursos para animar; lo que provocó este bajón considerable de calidad, producto de las malas prácticas de abaratamiento de costes, así como de la pandemia.
Del capítulo dos al cuatro la animación es tan mediocre que en muchos frames los personajes se mueven acartonadamente, así como también presentan facciones deformes no correspondientes a su anatomía natural, e incluso se pueden notar errores propios de principiante como la superposición de planos y la utilización de imágenes completamente estáticas.
Respecto al apartado sonoro, este se sabe mantener creando una atmósfera envolvente la mayoría del tiempo a través de la utilización de una banda sonora acorde a las escenas de terror y misterio que tiene la serie. La música acompaña de buena manera las escenas tétricas y los efectos de sonidos de las espirales están bastante bien implementados.
Edición y ritmo: una narrativa atropellada
Uzumaki no solo falla en su apartado artístico sino también en el narrativo. La manera en como es tratada la historia deja mucho que desear, dado que, los guionistas optaron por juntar varias tramas del manga en un solo episodio. Mientras que en la mayoría de los animes, se procura adaptar de dos a tres capítulos de manga por episodio; en Uzumaki se decidió mezclar capítulos sueltos del manga que poco o nada tienen que ver cronológicamente para darle una coherencia a la historia.
Si bien, en el primer episodio parecía funcionar esta manera de presentar la historia; lo cierto es que en los siguientes episodios todo se desmorona, debido a la poca congruencia que existe entre los sucesos. Para empezar, hay que aclarar que en el manga cada capítulo es en cierta manera autoconclusivo; y también hay alguno que otro mini arco argumental que abarca varios capítulos. Por lo que los guionistas tenían la nada sencilla tarea de adaptar estos capítulos autoconclusivos en un metraje de más de veinte minutos de duración.
Lo que dio como resultado una serie con una continuidad atropellada, puesto que, se optó por mezclar varias subtramas que en el manga ocurren de manera cronológicamente distinta, derivando en episodios donde, por ejemplo, los protagonistas están lidiando con un problema que se soluciona a los pocos minutos, para dar paso a otro, y después a otro, y así seguir hasta completar los veintidós minutos de duración. El problema radica en el hecho de que estos eventos no se sienten para nada conectados unos con otros afectando así la continuidad de la historia.
De un momento a otro los protagonistas conocen a un nuevo personaje, se van a otro lado, pasan cosas, regresan con ese personaje y resulta que ya pasaron varios días desde que tuvieron ese encuentro, cuando en realidad en el episodio apenas y pasaron unos pocos minutos, y ni siquiera se da a entender que hubo una elipsis de por medio, solo una sucesión forzosa, tras sucesión forzosa de eventos que llevan a los protagonistas a vagar de un lado a otro del pueblo. Afectando así, claramente el ritmo de la historia.
Los eventos que ocurren en los episodios la mayoría del tiempo se perciben desconectados unos de otros, generando así un ritmo que abruma al espectador por lo atropellado que es y una edición bastante descolocada. Eso aunado al hecho de la deficiente animación, da como resultado una serie muy decepcionante que no le hace para nada justicia al manga en que se basa. Un despropósito que lo único que lo salva es su primer buen episodio.














